Prudente en mis relaciones con el sexo opuesto

Las relaciones interpersonales son un invento de Dios, él nos creó como seres sociales, donde necesitamos de esa relación con las demás personas, esto incluye la relación con el sexo opuesto, y aquí podemos pensar en algunas figuras como un padre, un líder, un jefe, un hermano, un vecino.

Sin embargo es el deseo de Dios que esas relaciones se desarrollen en el marco de los límites, considerando el termino limite no como una prohibición de hacer determinada cosa, sino más bien como una protección.

Una persona sin límites, puede fácilmente ser influenciada de manera negativa pero también le dice a quién está a su alrededor cuales son aquellas cosas que puede permitir y tolerar y cuales definitivamente no.

‘‘El prudente se anticipa al peligro y toma precauciones. El simplón sigue adelante a ciegas y sufre las consecuencias’’. Proverbios 27:12

En qué cosas debo ser prudente:

En la cercanía relacional con los hombres: los hombres piensan muy diferente a nosotras, lo que para nosotras puede ser un simple gesto de amabilidad para ellos se puede interpretar como coqueteo.

Quiero que consideres en tu mente si alguna vez has escuchado o tu misma has dicho, que tienes como mejor amigo a un hombre, de hecho podría ser que en el caso de las que estamos casada, ese mejor amigo no sea nuestro esposo.

Y no estoy diciendo con esto que no debemos tener buenos amigos hombres, lo que digo es que en esa relación cercana entre un hombre y una mujer, el 99% de probabilidad es que uno de los dos sino es que ambos involucren el corazón en esa relación. Es una realidad, es parte del diseño de Dios que un hombre y una mujer se atraigan, así que una relación cercana, íntima puede dar lugar a que una de las partes pierda de vista la relación de amigos con la que se inició.

Entonces surge la interrogante: ¿Cómo podemos blindarnos ante la posibilidad de involucrar el corazón en una relación? La respuesta es simple: construye relaciones íntimas y cercanas con personas del mismo sexo.

No descartes las relaciones con los hombres, solo asegúrate de establecer límites que brinden la protección a ti pero también a esa otra persona. Es nuestro deber delante de Dios cuidarnos pero también cuidar la vida y corazón de los hombres a nuestro alrededor.

En generar dependencia emocional en los lugares equivocados: en el caso de las solteras, si hay alguien en quien puedes desahogar tus anhelos, frustraciones, miedos, dudas, es en Dios. Es el único que en perspectiva y con el fin de beneficiarte te ofrece un consuelo completo. Desahogarte con un hombre, solo te hace vulnerable a generar una dependencia emocional.

En el caso de las casadas, Dios sigue siendo el único refugio y consuelo, es el muelle seguro donde podemos descargar cualquier situación difícil; y aunque nuestros esposos deben ser nuestros mejores amigos, Dios conoce perfectamente cada cosa en nosotras y sabe cómo responder de manera adecuada. El otro lado es que por muy buenos amigos que tengamos en la iglesia o trabajo, centros de estudio, no es correcto que soltemos ante ellos nuestras desilusiones matrimoniales o frustraciones personales. Nuevamente desahogarte con un hombre, también te hace vulnerable a generar una dependencia emocional.

‘‘Pues tu Creador será tu marido; ¡el Señor de los Ejércitos Celestiales es su nombre! Él es tu Redentor, el Santo de Israel, el Dios de toda la tierra. ’’ Isaías 54:5

Solo en Dios podemos y debemos generar dependencia emocional y sabemos que nos irá bien.

En cuidar nuestro corazón: no es un secreto para ninguna mujer, que por naturaleza somos altamente emocionales. Nos impresionan detalles de caballerosidad, cordialidad y respeto.

Sin embargo debemos tener mucho cuidado, recordemos ese vero que está en Jeremías 17:9  ‘‘El corazón humano es lo más engañoso que hay, y extremadamente perverso. ’’

Lamentablemente cuando perdemos de vista el carácter cristiano en la vida de un hombre, podemos acabar deslumbradas por cualquier gesto bonito e incluso practicado. Si, practicado por irreal que parezca hay muchos hombres afuera lanzando el anzuelo, esperando a ver que pesca.

En el caso de las que aún están solteras, si hay un hombre que debe ganar tu corazón, que sea un hombre fiel al Señor y comprometido en amarlo y obedecerlo en todo.

En el caso de las casadas, por mucho carácter que demuestre un hombre que está en tu mismo contexto y que no es tu esposo, no te permitas ni mental ni emocionalmente admirarle. El único hombre que merece tu admiración es tu esposo.

Puntos finales:

  • En ninguna parte de la biblia Dios prohíbe las relaciones con el sexo opuesto, pero tampoco las promueve, si revisamos ejemplos de relaciones íntimas cercanas nos damos cuenta que se dieron entre personas del mismo sexo, David y Jonatán, Rut y Noemí.
  • Abrir y confiar el corazón a un hombre que no tiene un vínculo (legal o congénito) con nosotras, nos vuelve vulnerables a ofender el carácter de Dios, nos priva de disfrutar de una relación adecuada en la que él pueda ser glorificado y nos expone a la posibilidad de lidiar con los resultados dolorosos de un pecado indebido.
  • Podemos desarrollar amistades significativas con el sexo opuesto, la clave es que mantengamos presente cuidar nuestro corazón y el de la otra persona.
  • Cuando tengamos un gesto o una palabra hacía un hombre evaluemos dos cosas: ¿es apropiado? ¿me expongo, lo expongo a él?

El libro de Proverbios 14:16 nos enseña una gran verdad  ‘‘El sabio teme al Señor y se aparta del mal, pero el necio es arrogante y se pasa de confiado. ’’

No nos pasemos de confiadas en nuestras relaciones con el sexo opuesto, por el contrario hagamos que nuestras relaciones interpersonales sean de ejemplo, ánimo; desafiemos a la mujer creyente y no creyente con nuestra conducta.

 

¡Coram Deo!

 

 

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