Limites Sexuales y Pureza

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En la actualidad, nos encontramos con una sociedad liberal, donde ya no es tabú hablar de sexo, siendo ahora la pureza un tema de controversia.

Recuerdo cuando era adolescente, mis amigos se cuidaban mucho de no cruzar el limite en el ámbito sexual. Todo estaba bien para ellos siempre que no hubiera coito, estaban cuidando su virginidad, pero ¿Acaso estaban siendo puros? Ciertamente, cuando me vi involucrada en ese mundo, descubrí que no había nada de puro en jugar con el sexo.

Muchas personas viven pensando que la abstinencia de actos sexuales es sinónimo de pureza. Pero la pureza según la Biblia es también tener una mentalidad libre de pensamientos inmorales.

Una persona que se involucra emocional y físicamente con otra, poco a poco irá sobrepasando los límites de la prudencia, comenzando con un beso y luego terminando en la cama, esto se conoce como la “La Ley del Avance”.

¿Eres una persona que lucha con la pureza?

La pureza, es un estilo de vida. Todo aquel que anhele tener una vida pura, deberá luchar y vencer tres aspectos en su vida diaria:

1. VENCER A tUS EMOCIONES

“Pues del corazón salen los malos pensamientos, el asesinato, el adulterio, toda inmoralidad sexual”

Mateo 15:19 NTV

La impureza comienza cuando quitamos nuestra mirada del camino de Dios. Nace primero como algo “inocente” pero que luego va en incremento a medida te involucras emocionalmente con alguien.

Si logramos detener nuestros deseos antes de que crezcan, no será necesario sufrir una batalla violenta contra nuestro corazón. Es en este punto es donde debes enfocarte, y llenarte más de Dios. Aquí es donde hay mayor esperanza de ser puros.

Punto de acción: Si te encuentras con un deseo sexual intenso en tu corazón, recuerda que Jesucristo también tuvo las mismas tentaciones que nosotros, pero él siempre se mantuvo conectado al Padre, enfocado en la misión. Ora, ruega que Dios se encargue de crear un corazón limpio en ti (Salmo 51:10).

2. VENCER A TU MENTE

“Destruyendo especulaciones y todo razonamiento altivo que se levanta contra el conocimiento de Dios, y poniendo TODO pensamiento en cautiverio a la obediencia de Cristo.”

2 Corintios 10:5 NBLH

Cuando llegamos a tener pensamientos impuros, debemos someterlos a la voluntad de Dios. La mejor forma de someter un pensamiento a obediencia de Cristo es reemplazándolo por Su palabra. Si no estás pasando tiempo en La Biblia estas desarmado en esta batalla. No dejes que el pecado gane en tu mente.

Punto de acción: Desecha toda fuente de impureza a la cual te estas exponiendo (televisión, libros, amistades, pornografía) y debes reemplazarla por tiempos de edificación (diario devocional, estudio bíblico, actividades de servicio, discipulado). El tiempo ocioso es un tiempo peligroso.

3. VENCE A TU cuerpo:

Si ya llegaste hasta este campo de batalla, déjame decirte que aún hay esperanza. ¡No te rindas! Pero, primero debes reconocer algo: No eres capaz de hacer esto sólo.

Una vez que perdiste la batalla con tu corazón y tu mente, debes reconocer que necesitas con urgencia el apoyo de alguien más.

“Confiésense los pecados unos a otros y oren los unos por los otros, para que sean sanados. La oración ferviente de una persona justa tiene mucho poder y da resultados maravillosos.”

Santiago 5:16 NTV

Punto de acción: Primero confiésale a Dios tu necesidad de ayuda. Si tienes un amigo (preferentemente de tu mismo sexo) maduro en la fe, de quien estés seguro que recibirás un buen consejo en base a su testimonio, ve y confiesa tus batallas; luego escucha y sigue su consejo.

Si no conoces a nadie, pídele a Dios que te ayude a encontrar un Líder en tu Iglesia que pueda aconsejarte y guiarte para salir de tu situación y poder retomar una vida de pureza, para la gloria de Dios.

Recuerda, la pureza no es un límite ni una línea, un estilo de vida que busca agradar a Dios. Nunca es tarde para ser puro, Dios hace nuevas todas las cosas.

Por eso, obedezcan a Dios. Háganle frente al diablo, y él huirá de ustedes. Háganse amigos de Dios, y él se hará amigo de ustedes. 

¡Pecadores, dejen de hacer el mal!  Los que quieren amar a Dios, pero también quieren pecar, deben tomar una decisión: o Dios, o el mundo de pecado.”

Santiago 4:7-8 TLA

AUTORA: Gina Mejia, escritora del Blog “El día es Hoy”.

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