Hasta que el Divorcio Nos Separe

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Algo que he dicho muchas veces, y no deja de ser verdad es que “sin importar las circunstancias iniciales, nadie se casa deseando o esperando divorciarse”.

Actualmente las parejas prefieren no pensar en matrimonio porque saben el alto índice de divorcios que ocurren cada día. Un dicho muy popular es: “piénsalo bien, es más barato casarse que divorciarse”. Déjame decirte que es 100% cierto, y no hablo sólo del costo económico, el costo emocional también es altísimo.

Me case a los 18 años, como dicen en mi país, “por el bien de los tres” porque salí embarazada. Deseaba con todo mi corazón que con mi ex esposo tuviéramos un matrimonio centrado en Cristo, firme y para toda la vida. Pero había un grave problema, habíamos dejado a Cristo por fuera de nuestra relación desde antes de casarnos.

Ya pasaron 3 años desde que me separe de mi esposo, durante todo este tiempo he aprendido muchas cosas, que me gustaría compartirte para que no cometas mis mismos errores.

ERRORES QUE NO DEBES COMETER EN TU MATRIMONIO

ERROR #1: FORZAR EL CRECIMIENTO ESPIRITUAL DE TU ESPOSO.

Sabemos, teóricamente, que un cónyuge que ama a Dios y sujeta su vida a Él, nos amará y nos guiará a un matrimonio más confortable; pero cuando este descuida su relación con Dios, buscamos actuar como reconciliadores y comenzamos a imponer, o más bien, a exigir a nuestro esposo(a) que se acerque a Dios.

Por muy noble que parezca la causa, no es nuestra lucha. Nuestro deber es cuidar nuestra relación personal con Dios, nutrirnos y acercarnos a Él cada día. A medida que nos acerquemos al Señor, nuestra vida cambiará y ese cambió será de testimonio para nuestra pareja.

Reto: No olvides estar en constante oración por la vida de tu pareja.

ERROR #2: LLEVAR UN REGISTRO DE LAS FALTAS.

Creo que entre las cosas que más dañaron mi matrimonio, fue llevar un registro de las faltas que cometía mi ex esposo. Cuando nos fijamos en las faltas de nuestro cónyuge tendemos más a reclamar, en lugar de ayudar a mejorar con amor y misericordia, creamos una barrera que impide una comunicación adecuada. Nos volvemos insoportables y en lugar de ser un manantial de descanso para nuestra pareja, nos convertimos en el monstruo de sus pesadillas.

“Es mejor vivir solo en el desierto que con una esposa que se queja y busca pleitos.” –Proverbios 21:19 NTV

Error #3: PONER A LOS HIJOS POR SOBRE EL ESPOSO.

Recuerdo cuando estábamos en los tramites para casarnos, discutía mucho con la persona con quien me case, sobre las prioridades que YO consideraba que él debía tener.

En una ocasión me acuerdo haberle dicho: “Sabe que para mí, siempre irán primero nuestros hijos.” Que equivocada estaba. Esta fue una de las cosas que más me costó aprender. Siendo hija de una madre soltera, ella siempre me puso en primer lugar, por lo que pensé que era lo correcto, siguiendo el mismo patrón.

Pero Dios, en su infinita sabiduría estableció un orden perfecto: Cristo es la cabeza del hombre, el hombre es la cabeza de la mujer. El orgullo y las corrientes del mundo nos dirán que los hombres son reemplazables, pero como hijas de Dios debemos entender que si Honramos a Dios, obedeciendo Su mandato de servir a nuestros maridos, Él se encargará del bienestar de nuestros hijos.

Igualmente para los hombres, deben hacer todo por amar a sus esposas, como Cristo amo a la Iglesia y se entrego por ella. A medida te entregues en amor a tu esposa, harás que la sujeción y el servicio de ella hacia ti sea mucho más fácil.

Esposas, estén dispuestas a servir a su esposo, que es lo que deben hacer como seguidoras del Señor. Esposos, amen a su esposa y no la traten mal. (Colosenses 3:18-19)

Reto: Cuida de tu Matrimonio, es una prioridad, una responsabilidad y un privilegio que Dios te ha dado.

Dios te bendiga!!

AUTORA: Gina Mejía, escritora del Blog “El Día es Hoy”

Síguela en la siguiente dirección web: Ginamejia.com 

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