El Secreto de la Multiplicación

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El principal mandato que dejo nuestro Señor Jesucristo antes de ascender al Cielo es el de la Gran Comisión, el cual consiste en ir y hacer discípulos (Mateo 28:18-20), eso significa que es nuestro deber como cristianos fomentar y realizar la multiplicación de discípulos, Iglesias, ministerios y grupos de crecimiento para expandir su Reino en la tierra.

El significado de la palabra “Multiplicación” es interesante, en la matemática consiste en repetir un resultado tantas veces como sea posible, pero en si su significado radica en el aumento a un grado considerable de algo.

Conforme crecía el conocimiento de la Palabra del Señor, se multiplicaba el número de los discípulos en Jerusalén, y aun muchos de los Sacerdotes llegaron a creer. Hechos 6:7 RVC

Por tanto, la Voluntad de Dios es que el número de discípulos aumente a gran escala, Jesús desea que hagamos más seguidores suyos, que multipliquemos más ministerios que obedezcan sus enseñanzas.

Existen 4 factores que nos pueden ayudar a la multiplicación considerable de discípulos, grupos e Iglesias:

1. Visión de Trabajo

Cuando no hay visión, el pueblo se desvía; ¡dichoso aquél que obedece la ley! (Proverbios 29:18)

Debemos tener bien claro hacia dónde vamos como Iglesia o ministerio, que objetivos o actividades haremos para ayudar en el crecimiento de las personas.

Podemos trazarnos miles de estrategias o planes para fortalecer la asistencia o permanencia de las personas en nuestros ministerios, pero al final lo que mantendrá a las personas animadas es el amor de Cristo y la oración.

No nos debemos frustrar si nuestros planes como Ministerio no resultan, porque los planes de Dios son mejores y el crecimiento lo da a su tiempo, no sirve de nada preocuparse, es mejor orar y pedir a Dios que provea obreros y soldados que ayuden en la obra

Punto de Acción: Si tu Iglesia, ministerio o grupo no sabe qué hacer o adonde ir para crecer, solo necesita regresar a un lugar “La Cruz de Jesús”. El Evangelio enfoca y da propósito.

2. Amor y Amistad Sincera

Un mandamiento nuevo les doy: Que se amen unos a otros. Así como yo los he amado, ámense también ustedes unos a otros. (Juan 13:34)

Jesús no solo pide que amemos a nuestro prójimo, sino que le dio un giro nuevo y va más allá, nos manda a que amemos a los demás como él nos amó, un amor puro y sacrificado.

La mayoría de las personas no se quedan o se comprometen a servir porque la Iglesia es bonita o porque la conferencia es buena, sino porque se sienten amadas

La mayor necesidad de las personas hoy en día es tener amistades y relaciones sinceras que marquen la diferencia en sus vidas.

“El amor crea permanencia voluntaria”.

¿Qué hacer para fortalecer el amor y amistad?

Solo debemos hacer una cosa: Ser intencionales, el amor es acción. (Proverbios 17:17)

• Ser intencionales en hacer amigos
• Ser intencionales en servir
• Ser intencionales en mostrar interés ante la necesidad ajena
• Ser intencionales con las personas nuevas (son prioridad)

3. La Unidad.

 Yo en ellos, y tú en mí, para que sean perfectos en unidad, para que el mundo crea que tú me enviaste, y que los has amado a ellos como también a mí me has amado. (Juan 17:23)

La unidad es un tema fundamental en el desarrollo y crecimiento de la Iglesia. El deseo del Señor es que permanezcamos unidos en un mismo pensar y un mismo sentir.

“Una Iglesia unida, es una Iglesia que se multiplica”

La unidad casi siempre se ve afectada por roses, resentimientos, celos o pleitos entre los miembros de la Iglesia, pero Dios nos pide que pese a las diferencias que tengamos, lo que nos debe unir es su amor y enseñanzas.

¿Qué hacer para fomentar la unidad en nuestros ministerios e Iglesias?

• Programar tiempos de oración juntos
• Ser rápidos para perdonar y pedir perdón
• Ir a una reunión de Iglesia juntos
• Evangelizar juntos
• Tener bastantes tiempos de comunión

Líderes atención a esto:

Así como Jesús tuvo 12 apóstoles en los cuales confiaba su ministerio, también es indispensable que se forme un equipo de trabajo, personas de carácter que fomenten la unidad y la doctrina, que den el ejemplo y que apoyen tus decisiones, no puedes llevar toda la responsabilidad tu solo, puedes terminar cansado y cargado.

4. Implantando Convicciones.

A cualquiera que me oye estas palabras, y las pone en práctica, lo compararé a un hombre prudente, que edificó su casa sobre la roca. Cayó la lluvia, vinieron los ríos, y soplaron los vientos, y azotaron aquella casa, pero ésta no se vino abajo, porque estaba fundada sobre la roca. (Mateo 7:24-25)

Las convicciones bíblicas son la base en la cual nos sostenemos y fortalecemos. La finalidad no es tener cantidad, sino calidad de discípulos e Iglesias.

La única forma de poder transferir convicciones es mediante el discipulado personal. Debemos tomarnos el tiempo de enseñarles a las personas doctrina y de corregir esas áreas que les impida dar excelencia a Dios.

No nos cansemos de:

• Fomentar una relación diaria con Dios mediante la lectura bíblica y la oración
• Animar a aquellos que han dejado de servir
• Aconsejar a aquellos que necesitan dirección
• Amonestar a aquellos que andan en pecado
• Fortalecer a los débiles
• Delegar responsabilidades para crear comprometidos
• Motivar a seguir transmitiendo convicciones

CONCLUSIÓN:

La multiplicación es una obra completa de Dios que surge cuando la Iglesia está conectada en Adoración.

No nos debemos cansar de servir al Señor, no debemos mirarlo como una rutina, sino disfrutar el hacer la Gran Comisión ya que no es con nuestras fuerzas que veremos los resultados deseados.

Oremos hasta que Dios haga llover en nuestros ministerios y que derrame un poco de su Gracia.

Reto: El secreto de la multiplicación es perseverar en la obediencia

Si nos mantenemos fieles en aquellas cosas que el Señor nos pide como evangelizar, orar, enseñar a otros, veremos más que cantidad, calidad en nuestras Iglesias.

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