¿Qué pasa conmigo? … ¡No sé por qué soy así!

identidadfisica¿Has oído de un joven que al nacer vino al mundo sin brazos y piernas? …

Su nombre es Nick. A causa de ello enfrentó muchos desafíos durante toda su vida, y afirma: “En mi niñez, mientras intentaba aceptar mis discapacidades, cometí el error de pensar que nadie más sufría como yo, y que mis problemas eran invencibles. Creí que la falta de miembros era una prueba del desamor de Dios, y de que mi vida no tenía ningún propósito

…También sentí que no podía compartir mis penas, incluso con quienes me amaban y se preocupaban por mí. Estaba totalmente equivocado. No estaba solo en mi sufrimiento, pues muchas personas han enfrentado retos superiores al mío. Además, Dios me ama, y me creó con propósitos que nunca pude imaginar en mi niñez. Y Dios me sigue usando en formas que continúan sorprendiéndome y admirándome cada día.”

Te presento a Nick Vujicic:

Nick-at-the-beach_080327_ssv nick-vujicicDéjame hacerte una pregunta: ¿Has sentido lo mismo o algo similar? …. Sin temor a equivocarme podría asegurarte que hay situaciones que se salen de tu control y has experimentado sentimientos que no puedes manejar.

Todos pasamos una etapa de la vida que nos abre las puertas de la duda y la incertidumbre, es ahí donde surgen las siguientes preguntas: ¿Por qué tengo los padres que tengo? ¿Por qué no nací en otra familia? ¿En verdad existe alguien que me ame? ¿No merezco ser feliz acaso? Y eso te hace pasar culpando a los demás por lo infeliz que te sientes.

¿Te has imaginado estar secuestrado en lugar donde no conoces a nadie; marginado, despreciado  y entregado a la voluntad de tus malhechores?

Génesis 37: 2 y 4 dice:

…José tenía diecisiete años de edad, a menudo cuidaba los rebaños de su padre. Trabajaba para sus medios hermanos… Pero sus hermanos lo odiaban porque su padre lo amaba más que a ellos.”

Apenas era muy joven, su sobrenombre era “el soñador”, tenía once hermanos, era el hijo consentido de papá. Quería ser el centro de atención, aún más por sus sueños, que para su familia parecían tontos. Se dedicaba a algo muy sencillo: Cuidar ovejas.

Todo parecía marchar bien, hasta que las propias manos de quienes él más amaba (sus hermanos), fueron las mismas que le causaron dolor y angustia. Porque la misma familia nos causa dolor muchas veces, nos decepciona y hiere.

Ese día, para José fue el peor de su vida. Sus hermanos lo odiaban tanto, porque su padre protegía más a José y se preguntaban: ¿Acaso era José más importante que todos ellos?

¡No podemos permitir que el soñador siga viviendo!, dijeron ellos. Fue entonces cuando lo empujaron, haciendo que él cayera en una cisterna vacía pero les fue imposible matar a su propio hermano. Por lo que terminan haciéndole daño pero de forma diferente: ¡Lo venden como esclavo!

Si a nosotros nos hubiese tocado vivir esa dura experiencia, probablemente pensaríamos así:

  • Nadie me comprende.
  • Mis hermanos son muy egoístas.
  • No reconocen lo valioso que soy.
  • ¡Es injusto que Dios permita esto!
  • Mi papá nunca está aquí para ayudarme.
  • A nadie le importo.
  • Esto es culpa de mis hermanos.
  • Mi vida es una desgracia.

Con estos pensamientos solamente responsabilizamos a las personas y damos lugar al odio, resentimiento, la desesperación, la amargura, la soledad, y al reproche.

¿Piensas que tu familia tiene la culpa de que no seas feliz, tus amigos o tus profesores? A decir verdad, creemos que somos felices o infelices a causa de los demás y hay un deseo constante de encontrar:

  • A la familia perfecta
  • A la iglesia perfecta
  • A los amigos perfectos
  • A la pareja perfecta

Pensar con frecuencia  en lo que hacen o dejan de hacer los demás ha provocado que olvides descubrir:

Lo que pasa en tu interior:

Piensas tanto en los demás que no eres consciente de cómo funciona tu mente. Te has convertido en un juguete del mundo, has dejado que los demás decidan cómo debes sentirte.

Puedes dedicarte a culpar a otros de tus tristezas, enojos, miedos, o puedes asumir el reto de hacerte las preguntas: ¿Por qué soy así? y ¿Qué puedo hacer para mejorar?

todos somos malas personas hasta que …

«No hay un solo justo, ni siquiera uno;
  no hay nadie que entienda,
    nadie que busque a Dios.
 Todos se han descarriado,
    a una se han corrompido.
No hay nadie que haga lo bueno;
    ¡no hay uno solo!»

Romanos 3:11-12 NTV

Debemos comprender que todos somos pecadores, por más cosas buenas que hagamos, nadie puede ser salvo por sí mismo o por las buenas obras que realice. La tradición ha dado paso a esa creencia, pero la Verdad Bíblica es muy distinta.

¿Por qué sentimos ese rencor cuando nuestra familia nos hiere? ¿Por qué a veces queremos hacer justicia por nuestra propia cuenta? Sencillo. ¡Somos malos! Sí, como las mismas personas que nos dañan. Hasta que, ante la presencia del único Justo, nos damos cuenta que necesitamos cambiar.

¡SÍ, necesitas CAMBIAR!  y hay una solución para eso:

Palabra fiel y digna de ser recibida por todos: que Cristo Jesús vino al mundo para salvar a los pecadores, de los cuales yo soy el primero.

1 Timoteo 1:15

¿Entiendes que significa esto? Que si tu eres pecador, ¡yo lo soy aún más! Pero, ¿en dónde está la diferencia? Que tanto tu como yo necesitamos a un Salvador, reconocerlo como tal y cambiar nuestro estilo de vida.

Puede que tengas a unos padres que se la pasan bebiendo licor, una madre indiferente a tus necesidades, o un padre machista. Quizá tengas a un esposo que te insulta o que tu matrimonio este a punto de terminar. A lo mejor sientes que tu vida ya no tiene sentido y quisieras cerrar los ojos para nunca más volverlos a abrir.

Quiero que sepas que a la mayoría de nosotros les ha pasado eso, pero la situación cambió primero en nuestro interior, al permitir que Jesús estableciera su reino en nuestro corazón. Si nuestra vida es mala, no es por la culpa de Dios, sino por la nuestra. Estando mal, seguimos permitiendo que el pecado gobierne nuestra vida y eso debe cambiar. Tus problemas no son invencibles, Jesús sí lo es.

Jesús te ama y la única forma en la cual puedes encontrar el sentido para tu vida, es recibiendo el perdón de tus pecados. Solo dile en tu interior cuánto le necesitas, que ya no quieres vivir sólo y pídele que Su Reino entre en tu vida.

¡Hay un Salvador que te ama y quiere hacerte una nueva persona! ¡Jesús te ama! 

Estoy para servirte, querido(a) amigo(a).

Renzo.

Siguenos
Instagram-32 Instagram-32 Instagram-32