¿Noviazgo Santo?

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Recientemente he visto muchas publicaciones, sobre el tema de noviazgo, con títulos que me han llamado poderosamente la atención. El que más me alertó y me invitó a escribir acerca de él, fue uno que leí y decía: Noviazgo Santo.

Iremos por partes, conceptualizando individualmente estos dos términos. Así que empezaremos por decir que el noviazgo es un tiempo anterior al matrimonio. El término anterior, implica que ya sabes que el siguiente paso es seguro. Es decir, estás completamente segura, que el paso inmediato que sigue es el matrimonio, con esa persona con la cual mantienes una relación de noviazgo. Aquí ya no estas averiguando si son el uno para el otro, estas segura de que lo son. En esta etapa, ambas personas se santifican, se consagran y se apartan el uno para el otro.

Es interesante que cuando buscas lecturas similares a este tema, te encuentras con descripciones como, ‘’el noviazgo puede o no necesariamente acabar en el matrimonio’’. La pregunta es, que opina Dios acerca de esta afirmación. Realmente su voluntad es la que sus hijos entren en una relación inestable, como cuando te matriculas en determinada carrera profesional, pero después de llegar a casi la mitad, pues te das cuenta que simplemente no es lo tuyo.

Sinceramente y con mucho respeto, no creo que sea lo que él quiere. Nos encontraríamos con al menos un tan solo ejemplo en las escrituras de este estilo de relación, no obstante en todas las escrituras no figura la palabra ‘’noviazgo’’.  Vemos matrimonios constituidos bajo la dirección y guía de Dios. ‘‘Por tanto, dejará el hombre a su padre y a su madre, y se unirá a su mujer, y serán una sola carne’’. Génesis 2:24 (RVR)

El segundo término es ‘’Santo’’.  Ser Santo es una acción que nos identifica como hija de Dios, y como coheredera del reino con Cristo. Cuando somos Santos nos distinguimos de todas aquellas personas que están en el mundo y aman las cosas del mundo. Es decir somos Santos cuando vivimos de tal modo que nuestra vida refleja a Cristo, pero también sus principios dados a sus hijos. Somos Santos cuando nos encontramos caminando en obediencia a Él y su voluntad.

Así que si el noviazgo no es algo instituido por Dios, ¿realmente existe el noviazgo santo?, absolutamente no, se contradice el hecho de que ser Santos es vivir bajos sus principios y haciendo su voluntad para nuestras vidas. De esa manera el noviazgo no tiene cabida en la vida de santidad que Dios está esperando de nosotras.

Es ilógico llamar Santo a algo que Dios no ha inventado, pero que tampoco nos ha llamado a practicar. Es como si estuviéramos negociando en que cosas si queremos o podemos practicar la santidad, el detalle es que no funciona así. Los mandatos de Dios no son negociables, son para obedecer siempre. ¿Cómo puede el joven llevar una vida íntegra? Viviendo conforme a tu palabra. Salmos 119:9 NVI

 

¿Cuál es el riesgo de un noviazgo sin propósito?

  1. Perder el tiempo. Considero que este es una de las mayores pérdidas que experimentarán aquellas mujeres que se involucran en relaciones de noviazgo que no caminan a ningún lado. Perder el tiempo porque están probando a ver si al final resulta.

Así que algo que Dios ha diseñado tan perfecto, con una base en su amor, nosotras lo hemos distorsionado y convertido en una práctica muy común, pero más que eso en una práctica de deshonra constante al Señor.

Una relación de noviazgo te hace perder el tiempo que podrías estar aprovechando para conocer con mayor intensidad a Dios, sus planes para tu vida y en amarlo con el corazón completo. Lamentablemente, cuando se tiene una pareja no cabe nadie más en el corazón. Erróneamente sacamos a la familia y a Dios mismo para dejar entrar a esa persona. El principal problema viene cuando nos toca sacarla, ¡que vacío queda el corazón!

Como ves, no tiene caso perder el tiempo con relaciones que no avanzan al cumplimiento de lo que Dios ideo para las parejas, el matrimonio; y considerando que el tiempo es un recurso tan valioso y que no sabemos por cuanto lo tendremos para hacer uso de él, nos toca emplearlo inteligentemente.

  1. No escuchas claramente la voz de Dios. Cuando se está en una relación de noviazgo, los oídos se cierran a la voz de Dios, porque sabemos que al elegir sostener una relación con una persona, hemos rechazado el obedecer su voluntad, así que fácilmente la vergüenza y el temor no nos permiten acercarnos con libertad a ÉL.

Otra manera de no escuchar su voz, la experimentamos porque estamos tan sumergidas en la relación que aunque Dios nos esté diciendo, ‘’esa no es la persona que tengo para vos, la persona que te voy a dar es mejor de lo que me has pedido’’, no escuchamos, y nos resulta increíble pensar que podemos tener un futuro sin la persona con la que estamos, eso no nos suena lógico. Pues aquí entra la fe, porque nos toca creer en algo que a nuestra capacidad humana no hace sentido, pero que como viene de Dios, no hay duda de que será lo mejor.

Ganancias que vienen de obedecer:

  1. Satisfacción por haber hecho lo correcto delante de Dios.
  2. Un corazón guardado para la única persona a quien Dios le dio luz verde para tenerlo.
  3. Una vida de santidad y honra para Dios y para quien será tu esposo.
  4. Te ahorras muchos conflictos y sufrimientos amorosos.
  5. Aprovechas mejor el tiempo en cosas duraderas y eternas.
  6. No pierdes al mejor por estar con alguien bueno.

 

Me gustó mucho la imagen que utilicé para este artículo, porque resume una gran realidad y es el hecho de que el amor no es egoísta. Cuando nos quedamos al lado de una persona sabiendo que no vamos al matrimonio, no le estamos amando en verdad, porque solo estamos pensando y actuando por nuestro deseo de estar acompañadas.

 

¡Coram Deo!

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