Mi Segunda Oportunidad esta en Jesús

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»Yo soy el Señor y no cambio. Por eso ustedes, descendientes de Jacob, aún no han sido destruidos. (Malaquías 3:6 NTV)

Dios es Bueno, todo el tiempo, aunque nosotros seamos malos con Él.

La segunda venida de Jesús está cada vez más cerca y el tiempo para recibir su misericordia se está acabando.

Nuestra mayor necesidad no es de comida, ropa, techo, dinero o de amigos, nuestra mayor necesidad es de Dios.

Lo único que merecemos es el Infierno, pero Dios cada día nos ofrece su amor inmerecido.

Las segundas oportunidades de Dios se resumen en una sola palabra: Gracia.

Sin Gracia no tendríamos acceso a Dios.

La Gracia me abre su misericordia para que pueda disfrutar de lo eterno.

¿Cómo disfrutar de las segundas oportunidades de Dios?

Recordando de donde vengo

Algo que siempre se nos olvida es que somos pecadores. Cada uno de nuestros días terrenales estarán llenos de pecados.

Pero el amor de Dios nos ha quitado toda culpa en la cruz.

Dios sabe que somos imperfectos y eso hace imposible nuestra entrada al Cielo, pero Dios es experto en imposibles.

Jesús murió en una cruz, fue castigado por nuestros pecados para darnos vida eterna, si creemos que Dios nos ha perdonado mediante su Sacrificio.

Sólo la fe basta para poder ir al Cielo, creer que Jesús salva, siendo el único método fácil que nos da Su Gracia para lograrlo.

El pasado es evidencia de lo mucho que Dios me amó.

Recordando a donde estoy

Cuando somos salvados, su Gracia nos vuelve sus hijos.

Estábamos condenados y sin esperanza, pero Dios ahora nos ha dado una identidad en Cristo.

A veces el pecado nos hace olvidar quién somos, y somos sus hijos, herederos, libres, comprados a precio de sangre.

La Gracia me da paz y propósito.

El presente me permite ver la Gracia de Dios en acción, en este instante.

Recordando a donde voy

La obra de Dios no ha terminado en nuestras vidas, él utilizará muchas pruebas para pulirnos a imagen de Jesús.

Quizá estemos sufriendo, pero en Dios siempre hay esperanzas.

Viviremos pronto con Él y seremos felices, ya no habrá maldad, ni dolor, ni tristeza, todo eso ya no existirá.

»Yo soy el Señor y no cambio. Por eso ustedes, descendientes de Jacob, aún no han sido destruidos. «Ellos serán mi pueblo —dice el Señor de los Ejércitos Celestiales—. El día en que yo venga para juzgar, serán mi tesoro especial. Les tendré compasión así como un padre le muestra compasión a un hijo obediente.
(Malaquías 3:6, 17 NTV)

El futuro me permite ver cuán bueno será Dios conmigo.

Descansemos en su Gracia, que nos da la fuerza de seguir caminando para Dios.

Dios te bendiga!

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