Él está en mi barca. ¡No debo tener miedo!

El esta en mi barcaEn mis épocas de infancia, recuerdo el día en el que por primera vez fui al mar. No podía dejar de observarlo y de pensar cuán profundo y ancho era.

En esa ocasión, mi padre me cargó sobre sus hombros y juntos ingresamos a esas olas que parecían gigantescas.

Cada vez que venía una ola, tenía miedo. Pero mi padre tan tranquilamente sonreía sin temor alguno, claro para él que podía nadar, ¿pero yo? Ah, yo sentía la muerte…

En una ocasión un grupo de hombres sintieron eso y mucho más a causa de una tormeta dentro del mar. Y su historia nos llevará hoy a comprender muchas cosas acerca de nosotros. ¿Quieres saber mas de esto? Ok!… Empecemos!

Mateo 8:23-24 NTV

23 Luego Jesús entró en la barca y comenzó a cruzar el lago con sus discípulos. 24 De repente, se desató sobre el lago una fuerte tormenta, con olas que entraban en el barco; pero Jesús dormía.

El contexto bíblico explica que luego de haber tenido un día cargado, Jesús les indica a sus discípulos que cruzarían el lago de Galilea.

Es muy interesante que el escenario presenta no solamente a los discípulos sino tambien a Jesús con ellos. Todo estaba tan bien, hasta que de la nada la situación cambia. Esto me lleva a meditar que:

1. Debo saber quién está conmigo en el viaje, pase lo que pase.

La palabra “con” del verso 23, denota compañía, acercamiento. Los discípulos no estaban solos en la barca. El Maestro estaba viajando con ellos, pues el había entrado en la barca también.

Haciendo una analogía (comparación) Jesús también está con nosotros en nuestro viaje hacia el cielo. Desde el momento en el que le confesamos como nuestro Señor y Salvador personal. Él está cuando todo esta bien y cuando de la nada surgen tormentas como las que sus discípulos experimentaron.

Aún en las circunstancias más dolorosas de la vida, en la escasez, en el rechazo, en la enfermedad, en la angustia, en la depresión, en la incertidumbre o en el valle de muerte, Cristo está presente contigo y conmigo, pase lo que pase. Por algo el salmista dijo:

Salmos 23: 4

Aun cuando yo pase por el valle más oscuro,
no temeré, porque tú estás a mi lado.

Cuando la presencia de Cristo te acompaña, no importan las circunstancias porque él siempre tiene el control.

2. Aunque Él permanezca callado, debo seguir confiando.

Es muy cautivante el hecho que a pesar de que las olas entraban en el barco, Jesús dumiera tan tranquilamente. ¡Cualquiera pudo haberse despertado! Con el movimiento de las aguas, con los gritos de los tripulantes de la barca. ¿Acaso Jesús estaba ignorandolo todo? ¿Demostraba que sus discípulos no eran importantes para Él?

La Biblia no da más explicaciones al respecto. Simplemente expresa que Él dormía. Estaba quieto, confiado y muy lógicamente cansado. Seguramente podemos afirmar que Él no hace caso omiso a nuestras necesidades, simplemente muchas veces calla para ver qué tan pacientes, qué tan leales le somos o qué tan confiados vivimos en Él. 

Mateo 8:25-26 NTV

25 Los discípulos fueron a despertarlo:

Señor, ¡sálvanos! ¡Nos vamos a ahogar! —gritaron.

26 ¿Por qué tienen miedo? —preguntó Jesús—. ¡Tienen tan poca fe!

La primera acción de los discípulos es acordarse quien estaba ahi en la barca. ¿Porqué fueron a despertar al maestro? ¡Porque sabían que Él podía ayudarlos!

Eso fue lo primero que debían haber hecho, no asustarse, no sentir temor a la muerte, Cristo estaba ahí, entonces ¿cuál era el problema? Jesús se los dice: ¡Su poca fe!

Nuestro mayor problema es la incredulidad acerca del poder del Señor para con nosotros, de su presencia, su amor, su bondad, su fidelidad. ¿Cuántas veces recuerdo esto cuando me encuentro en dificultades, cuando siento que mi barca se está hundiendo?

Si bien recuerdas, la tormenta llegó de la nada. Así mismo, las aflicciones surgen sin que tu estes preparado. Lo único que puede mantenerte firme y confiado es la presencia del Espíritu Santo en ti. La Palabra de Cristo que ha sido puesta en tu corazón.

El fundamento de tu vida debe estar en cristo,  en esa roca inamovible, siempre encontrarás solidez ante la adversidad.

3. Él demuestra su poder en el momento oportuno.

Mateo 8: 26-27

…Entonces se levantó y reprendió al viento y a las olas y, de repente, hubo una gran calma.

27 Los discípulos quedaron asombrados y preguntaron: «¿Quién es este hombre? ¡Hasta el viento y las olas lo obedecen!».

Miles de veces queremos que el Señor responda, que actúe cuando nosotros se lo requerimos y eso NO ES CORRECTO. Al hacerlo, estamos olvidando que Dios es SOBERANO, lo cual significa que hace y deja de hacer como Él considera necesario.

Si por el contrario, confió que Él sabe lo mejor para mi, puedo descansar en su gracia. La respuesta de Dios quizá pueda tardar, pero cuando Él se levanta y acciona, todo cambia.

Así como la tormenta llegó repentinamente, la calma también. Y eso es lo que sorprende, que el Señor puede transformar cualquier dificultad y usarla para la gloria de Su nombre.

¿Qué tan dispuesto estoy para descansar en Dios hasta las últimas circunstancias de mi vida?

¿Recuerdo en los momentos díficiles qué tan cerca se encuentra Él de mi?

¿Hasta qué extremos voy a depositar mi confianza en el Señor?

Lamentaciones 3:21-24 NVI

21 Pero algo más me viene a la memoria,
    lo cual me llena de esperanza:
22 El gran amor del Señor nunca se acaba,
    y su compasión jamás se agota.
23 Cada mañana se renuevan sus bondades;
    ¡muy grande es su fidelidad!
24 Por tanto, digo:
    «El Señor es todo lo que tengo.
    ¡En él esperaré!»

SIGUE ADELANTE, SIN IMPORTAR NADA. ¡CRISTO PUEDE SORPRENDERTE HOY!

Dios te bendiga querido(a) amigo(a).

Renzín.

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