¡Pecando con Impunidad!

Pecando con Impunidad

 

´´Congregaos y meditad, oh nación sin pudor´´. Sofonías 2:1 (RVR1960)

Hoy, en día en los países de América Latina, es muy común usar el término ´´impunidad´´, lo cierto es que, no es tan nuevo como solemos creer. Y aunque el concepto es tan amplio, podemos tomar como referencia, la impunidad considerada como la libertad de infringir las leyes, sin preocuparnos por el castigo, puesto que se carece de este.

Hemos venido aprendiendo a lo largo de estos devocionales, acerca de los habitantes de la ciudad de Nínive, vimos cómo, aunque inicialmente se arrepintieron de sus malos caminos, con el pasar de los años, retomaron su vida de pecado, y pusieron otros dioses delante de ellos.

Los pecados de esta gente habían causado que Dios trajera ese juicio sobre ellos, pero no se trataba de que Él no los amara. En realidad, el pecado de ellos había alcanzado un nivel, que podemos decir que estaban, inmunes a la vergüenza; no tenían ningún sentido del pudor.

Ellos no expresaban ninguna vergüenza en su comportamiento. No tenían ninguna sensibilidad en cuanto al pecado. Pecaban abiertamente, y en realidad, hasta se jactaban de hacerlo.

Lo mismo sucede con nosotros, cuando tomamos un pecado y le permitimos echar raíz en nuestra vida. Lo normalizamos y nos acostumbramos tanto a el, que mientras antes lo hacíamos con cuidado, a escondidas, donde nadie podía observar, hoy es una acción natural. No nos avergüenza, nos sentimos cómodos con el.

Ese pecado se vuelve parte de nuestro diario vivir, pecamos deliberadamente, las consecuencias ya no nos preocupan, y entramos en el exceso y libertinaje, adoptando todos los demás pecado que se derivan del que ya hemos adoptado.

¿Qué hacer?

Reconoce tu pecado y llámalo por su nombre:

Muchas veces negociamos con nosotros mismos, intentado llamar bueno a lo que ya sabemos que es malo. Justificamos comportamientos o ciertas decisiones, atribuyendo circunstancias que no son determinantes en la decisión de cometer o no un pecado.

Aprende de las consecuencias que ese pecado te puede traer:

Todo cuanto hagamos, sea esto positivo o negativo tiene una reacción. No podemos vivir la vida deliberadamente, creyendo que nada de lo que hacemos o decidimos hoy es capaz de afectar el mañana.

Entrégaselo al Señor y permítele restaurarte:

Dios, es un Dios de oportunidades, podemos acércanos confiadamente y saber que en el hayamos gracia y favor, que nos recibe dispuesto a quitar todo aquello que nos estorba y darnos las herramientas para emprender un nuevo camino.

Finalmente, recordemos que ninguno de nosotros puede gozar de impunidad al cometer algún pecado. tarde o temprano sufriremos las consecuencias.

´´El que siembra para sí mismo, de sí mismo cosechará corrupción; pero el que siembra para el Espíritu, del Espíritu cosechará vida eterna´´. Gálatas 6:8 (RVC)

¡Coram Deo!

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