No te olvides de quien soy…

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SEÑOR, he escuchado acerca de ti; siento un temor reverencial por todo lo que has hecho, SEÑOR.
Reaviva tus hechos; como hiciste en el pasado, dalos a conocer.
Aunque estés lleno de ira, recuerda tu misericordia. Selah

(…) Al escuchar todo eso, se me estremecieron las entrañas.
Mis labios temblaron; los huesos se me debilitaron y mis pies vacilaron.
Esperaré pacientemente a que les llegue ese día de sufrimiento a los que nos atacan.

Aunque la higuera no dé fruto ni la viña produzca uvas; aunque la cosecha del olivo se dañe,
y los campos no produzcan alimento; aunque no haya ovejas en el corral, ni vacas en el establo;
así y todo, yo me alegraré en el SEÑOR, el Dios que me salva.

El Señor DIOS me fortalece, afirma mis pies como los de un venado para que yo camine en las alturas.

Habacuc 3:2, 16-19 PDT

El profeta Habacuc, uno de los últimos libros del Antiguo Testamento, habla un poco más sobre lo que Babilonia le haría a Israel por su desobediencia a Dios. Este último capítulo de Habacuc es una oración muy bella porque ante el dictamen de Dios Habacuc decide esperar en Él y de su oración tú y yo podemos resaltar varios atributos del Dios único:

1. Es misericordioso.
2. Nos salvó de la muerte.
3. Él hace todo en nuestras vidas.
4. Cumple sus promesas.

Su misericordia, amor y gracia son más grandes que su enojo por nuestros pecados. Recuerda que, por amor, Jesús ya pagó nuestra deuda en la cruz para que todo aquel que crea en Él, tenga vida eterna. ¿Aceptas el regalo?

El sacrificio que hizo Jesús en la cruz fue más que suficiente para salvarte, ahora nada de lo que hagas o dejes de hacer puede quitarte ese regalo que Jesús te ofrece… Excepto no aceptarlo. Y te repito, ¿aceptas el regalo?

Dios tiene el control de nuestras vidas… ¿Acaso hay algo mejor que tener al Dios de los Ejércitos Celestiales cuidándonos de todo mal? Lo mejor es que usa todo lo que está a nuestro alrededor para hacer que cada día nos parezcamos más y más a Cristo en carácter. Esos son los planes de Dios, que seamos santos como Él es santo.

Dios siempre cumple sus promesas, y siempre busca lo mejor para nosotros. Como todo se trata de Él, las cosas se hacen a Su tiempo (que es perfecto)… así que ten por seguro que la ayuda llegará justo cuando la necesites; ni antes, ni después. Habacuc espera pacientemente porque lo sabe y nosotros no debemos olvidarlo cuando somos puestos a prueba para desarrollar nuestro carácter.

 

Recordar quien es Dios te ayuda a mantenerte enfocado en lo que es realmente importante.

Hay una vida después de esta en la que cada una de tus decisiones hará eco eternamente… ¡Enfócate en las cosas eternas mi querido(a) amigo(a)!

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