ACDC: De Religión a Relación

Jesús realmente cambia vidas. En este artículo te contaré la historia de una gran amiga llamada Floria Arguijo.

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Ella lo relata así:

Desde que tengo memoria crecí en un hogar cristiano, donde mis padres me llevaban a la Iglesia y me enseñaban valores y principios para llevar una vida agradable a Dios.

Antes de congregarme en mi Iglesia actual, fui a cuatro Iglesias diferentes, donde me transmitían cosas que según nosotros, eran la voluntad de Dios.

Eran del tipo de Iglesias que se basan más en las emociones y experiencias que en la Biblia, y en donde diezmar y ofrendar es necesario para ser prosperado y bendecido.

En cada una de esas Iglesias me esforce por servir con entusiasmo, en ir regularmente a las reuniones, apoyar en los grupos de crecimiento, invitar a mis amigos a asistir y tratar de obedecer todas aquellas reglas que conocía (No beber, no tener sexo antes del matrimonio, no bailar, no aquí, no allá, etc.), ayunaba cuando era necesario y leía la Biblia.

A pesar de aparentar una vida piadosa, por dentro estaba llena de culpa, temor, y de un corazón frio.

Mi miedo era que Dios me “desecharía” y me enviaría al Infierno por los pecados y fallas que cometía. Esa era mi manera de pensar y mi convicción, por eso muchas veces era dura conmigo misma y con los demás, porque pensaba que debía ganarme mi salvación.

Pero hubo una  verdad que realmente no conocía, y se llama El Evangelio

Uno de mis amigos siempre se esforzaba por hablarme de Jesús y su salvación, pero luego de muchos intentos fallidos por mi necedad (estaba aferrada a las convicciones con las que había crecido toda mi vida),  fui comprendiendo que soy pecadora desde que Adán y Eva se rebelaron contra Dios (Romanos 5:12).

Por lo tanto, por mi pecado estaba condenada a ir al infierno (¿¡A quien le gusta escuchar eso!?) (Romanos 3:23) pero es ahí donde entra el amor de Dios, quien decidió darle mi castigo a Jesús, ¡muriendo en la cruz! Demostrando que Su amor es tan grande como lo es Él ( 1Juan 4:9)

Mi amigo me explicó que si creía lo que Jesús había hecho eso por mí… ¡Podría estar segura de vivir una eternidad en el cielo! (Juan 6:47) ¡Que verdad más reconfortante!

Lo más loco que pude comprender es que cuando crees en Jesús, Dios te hace una nueva persona y te sella con su Espíritu Santo, (Col. 2:13, Efe. 1:13) por lo tanto, una vez que eso sucede en tu vida, nada ni nadie puede quitarte esa Salvación que Dios ya te ha dado (Juan 10:28-29).

Puedo contarte que desde que pude confiar en lo que Jesús hizo por mí y por todos, mi vida ha sido diferente, el Señor me ha ayudado a crecer en muchas áreas de mi vida.

Me ha permitido ir a una Iglesia de sana doctrina donde he conocido amigos con quienes comparto la misma convicción. Me ha dado la oportunidad de discipular, de servir en un grupo y de vivir radicalmente para su Gloria. Y todo ha sido porque ¡El en su gracia lo ha permitido!

No soy perfecta y aún tengo un largo camino por recorrer, pero estoy segura que ¡Él seguirá transformando mi vida hasta el día en que el regrese! 

Estoy convencido de esto: el que comenzó tan buena obra en ustedes la irá perfeccionando hasta el día de Cristo Jesús. (Filipenses 1:6)

Como cristianos, todos podemos contar nuestro antes y el después de Cristo en nuestras vidas. Si ese es el caso, ¡nos encantaría que nos contaras lo que Dios ha hecho en vos! 

Usa el hashtag en las redes #TestimoniosBDC o envíanos un correo a editoresbdc@gmail.com y cuéntanos tu historia!

Pero si aún no ves cambios, lo mejor sería que platiques con el Señor para saber si realmente ¡lo estás viviendo a Él o una religión! Porque al final de cuentas Jesús no es religión… ¡Él es Vida!

Dios te bendiga!

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